Semblanza General

Fr. Salvador Rivera García OCD. 1934 – 1997

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Sus orígenes y familia

El padre Salvador Rivera García nació en Salvatierra, pequeña ciudad
ubicada al sur del estado de Guanajuato, México el 27 de junio de 1934. Hijo de Don José Rivera Ojeda (1904 – 1998) y de la Sra Cástula García Ruíz de Rivera (1909-1977). Fue el segundo de 10 hermanos. La mayor, María de la Luz, los menores en orden descendente: José Trinidad, Francisco, Manuel, Juan , Josefina, Enrique Baltasar y Elvira. Su papá fue empleado de la fábrica La Reforma, primero como técnico de la maquinaria de hilados y tejidos; más tarde gracias, gracias a su buena letra y no obstante a contar sólo con los estudios e primaria, en la oficina de empleos en el y en el almacén de herramientas

(foto de mamá con 2 niños . Mapa de GTO  Salvatierra

La ciudad de Salvatierra es la cabecera del municipio del mismo nombre, conformado por 64 localidades. Su clima es templado y húmedo y está curada de sur a norte por el río Lerma. Es conocida por el puente de Batanes, majestuosa obra que data de 1649, diseñada y construida por Fr. Andrés de San Miguel, famoso ingeniero y arquitecto carmelita descalzo.

El Padre Chavita pasó su infancia en su ciudad natal. Allí fue bautizado y confirmado en la Parroquia de Nuestra Señora de las Luz, hoy Santuario Diocesano de Nuesta Señora de la Luz, perteneciente a la Arquidiócesis de Morelia

[FOTOS DE Santuario de Sra de la Luz]

Estudió la primaria en el Colegio Morelos y la Escuela Reforma

Fue en Salvatierra donde conoció a la orden de los Carmelitas Descalzos, participando como acólito en el Templo del Carmen, cuyo superior era el P. Luis Gallardo.

[Foto 3 niños]

Los Carmelitas Descalzos tienen un fuerte e histórico arraigo en toda esta ciudad, en raza®on que fueron los primeros en llegar ahí; de hecho, el Templo y convento del Carmen, de exquisito estilo barroco — churrigueresco, es el primer edificio de la ciudad, construido también por Fr. Andrés de San Miguel entre 1644 y 1645.

Esta obra fue la última de este insigne arquitecto, ingeniero y religioso carmelita descalzo

… del Anecdotario Familiar

de adolescente, el Padre Chavita organizaba pequeñas funciones de títeres para los niños de su barrio. Les cobraba la entrada a la función y aprovechaba para venderles dulces a los pequeños asistentes.

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Su vocación religiosa en el carmelo descalzo
El Padre Salvador Rivera ingresó en el Colegio Menor del Carmen Descalzo en 1949. El 10 de noviembre de 1952 tomó hábito en el Noviciado de Querétaro, y el 14 de noviembre de 1953 emitió su Primera Profesión como religioso carmelita descalzo.

Inmediatamente después se trasladó al Convento de San Joaquín de Tacuba (México, D.F.) para realizar los estudios de Filosofía y Teología. Sin embargo, el último año de los estudios teológicos los cursó en el Colegio de los Carmelitas Descalzos en Washington (D.C., Estados Unidos).

El 29 de junio de 1960, en la Catedral de la Ciudad de México, recibió la Ordenación sacerdotal, juntamente con otros religiosos carmelitas descalzos.

En enero de 1961 fue enviado por los superiores al Convento de San Joaquín, México, D.F. En octubre de 1962 pasó al Colegio Internacional de Roma, Italia para exudaran en la Pontificia Facultad de Teología del Teresianum como entonces se usaba un año de Teología Espiritual.

En los años 1965 y 1965, el Padre Salvador vivió nuevamente en el Convento de San Joaquín, justamente cuando esa casa se convirtió en el Colegio Menor de la Provincia. Tuvo como oficio el de Prefecto de disciplina de los estudiantes.

Pero …¿quienes son los Carmelitas Descalzos?

Los Carmelitas, llamados así por el monte Carmelo en Palestina, tuvieron su origen en aquella bíblica montaña. Su aparición histórica se remonta a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, en el primer tiempo de las cruzadas.

Un grupo de hombres llegaron al monte Carmelo con el propósito de vivir «en obsequio de Jesucristo», y bajo la inspiración del Profeta Elías y el patrocinio de la Virgen María se dispusieron a llevar una vida de ermitaños viviendo en las cuevas del Carmelo. Para 1226, estos ermitaños ya contaban con una regla de Vida aprobada por el Papa Honorio III, escrita años después por San Alberto, patriarca de Jerusalén.

Debido a los continuos conflictos militares suscitados por los cruzados y musulmanes, los carmelitas tuvieron que ir emigrando a Europa. Ya instalados en occidente , se enfrentaron a muchas dificultades que les impedían observar su regla de ermitaños, razón por la que solicitaron al Papa Inocencio IV su adaptación al tenor de las órdenes mendicantes, llamadas así por vivir de la limosna, y que en el siglo XIII estaban en pleno desarrollo (franciscanos y dominicos). El Sumo Pontífice promulgó su adaptación en 1247, cuidando no perder el espíritu contemplativo de la Orden.

El Carmelo floreció rápidamente en Europa. En 1287 contaban con nueve provincias. Hacia el siglo XIV contaban con unos doce mil religiosos, y a medianos del siglo XV contaban con 33 provincias.

La decadencia de la Orden comenzó en las últimas décadas del siglo XIV y parte del XV en la que debido a diferentes acontecimientos se fueron suavizando algunos puntos de la regla dada por San Alberto. A pesar de esta mitigación, los Capítulos Generales de la Orden trataron siempre de expirar abusos y donde se guardaba la primitiva observancia regular pero una reforma general y profunda sólo llegó a implementarla Santa Teresa de Jesús en el siglo XVI.

Esta gran mística, doctora de la Iglesia, inició la fundación de monasterios de su Orden con la austeridad propia de la Regla Primitiva. En medio de penalidades sin cuento, recorrió España fundando monasterios de monjas reformadas. El primero de ellos fue el de San José de Ávila en 1562. Estando en los principios de su actividad prodigiosa, decidió establecer también la reforma entre los frailes y, una vez obtenida la licencia del padre General de la Orden, ganó para la causa al P. Antonio de Heredia y a San Juan de la Cruz. La santa misma les consiguió casa para establecer el primer convento reformado en la aldea de Duruelo en 1568. Los Carmelitas reformados se llamaron Descalzos para distinguirse de los que mantuvieron la observancia mitigada, que recibieron el nombre de Calzados.

4. Su vocación y experiencia misionera en la Sierra de Durango.

Del trabajo apostólico de los padres carmelitas en el Estado de Durango, aunque interrumpido en periodos durante la revolución constitucionalista (1913-1914), fue truncado brusca y definitivamente por la persecución religiosa desatada por el gobierno de Calles en 1926. Muy poco a poco se fue normalizando la cuestión religiosa, y en 1950 volvieron los carmelitas a Durango. Atendieron la antigua iglesia de San Miguel hasta 1956. En mayo de ese mismo año, realizó la visita canónica a la Provincia el P. Alberto de la Virgen del Carmen, tercer Definidor General, quien determinó que por escasez de personal entregara la Provincia a los respectivos prelados de las diócesis, las casas de Morelia, Salvatierra y Durango. Después de las fiestas de julio de dicho año dejaron los carmelitas el templo de San Miguel. A pesar de todo, habrían de volver al Estado de Durango.

El Excmo. Sr. Delegado Apostólico Luigi Raimondi, preocupado por la escasez de clero de ciertas diócesis, trató de remediarla con la multiplicación de las circunscripciones eclesiásticas e interesando a todas las Órdenes religiosas de México para que atendieran espiritualmente a las regiones más abandonadas.

Ya desde junio de 1957 se había dirigido al p. Provincial de los carmelitas solicitando que la Provincia se hiciera cargo de algún territorio en el norte del país.

EL P. Provincial y su consejo contestaron que con beneplácito aceptaban la idea por venir de la Santa Sede pero que la última decisión dependía del Definitorio General y dada la penuria del personal de la Provincia, tardarían en obsequiar a sus deseos por varios años.

En el Capítulo Provincial celebrado en abril de 1963, ante nuevas instancias de la Delegación apostólica, accedieron por fin los carmelitas, siendo Provincial el P. Juan Vega, a tomar bajo su responsabilidad un territorio en la vertiente occidental del Estado de Durango, dentro de la Sierra Madre Occidental, que por entonces tan sólo comprendía las Parroquias de Canelas, copia y Tamazula con una extensión de 7,000 kilómetros cuadrados. Todo este territorio, fuertemente accidentado, se caracterizaba a la vez por la abalea de su paisaje, por la escasa y pésimas vías de comunicación, por su pobreza, y por la gran dispersión de la población, reflejada en pequeños poblados y numerosas rancherías.

Recibida la aprobación del V. Definitorio General, despachada el 17 de octubre de 1964, se hicieron las debidas estipulaciones con la Mitra de Durango, a la que la misión en ese entonces quedó sujeta y fueron enviados los primeros misioneros. Estos fueron:

  • El P. Rafael Checa Curi como superior
  • El P. Gerardo López Bonilla
  • El P. Esteban Linz, carmelita norteamericano
  • el H. Carmelo Anaya
  • el H. Ramón de la Cruz y
  • nuestro querido P. Salvador Rivera García

los que, después de haber recibido el crucifijo en la Basílica de Guadalupe el 5 de enero de 1965, salieron para su nuevo destino.

Desde el 19 de enero de 1965 hasta el año de 1967, P. Salvador residió en la Parroquia de Tamazula. Fue párroco de la Comunidad de Toyaltita desde el 25 de enero de 1967 hasta el 15 de mayo de 1969, fecha en la que ocurrió el accidente que o dejó cuadriplico, justamente cuando organizaba un paseo y comida con los maestros de dicho pueblo minero.

Pero…¿qué pensaba el padre Chavita de la vocación misionera?…Aquí algunos fragmentos que escribió para sus hermanos carmelitas descalzos el 16 de junio de 1957, en la II Academia del Círculo de Misiones, ocho años antes de la fundación de la misión carmelita en la Sierra de Durango.

«¡La mies es mucha y los operarios son pocos! Rogad al Señor de las mies, que envíe operarios a sus mies…!» Esta frase evangélica ha puesto una hoz en cada mano y una súplica en cada corazón.

Tu vida será doblemente fecundada ¡Eres contemplativo y apóstol! porque llevas en el centro de tu alma el auténtico amor carmelita: el amor que sabe olvidarse, el amor que no se cansa de servir, de vivir viviendo para los demás. Por eso tu vida será doblemente fecunda…Y tú no podrás descansar mientras haya almas que salvar. ¡Nuestra época no es de reposo sino de dinamismo! Tú no podrás descansar, ‘por que amor que descansa no es amor’/

¡Que bella es tu vida, oh misionero carmelita, que como otros Cristo eres pobre y vives entre los pobres, sin desdeñar nunca a los ricos!

¡Qué eres grande por vocación, y vives entre los pequeños y humildes!.

¡Eres poderoso porque diariamente obras un milagro, y sin embargo, en los días de la persecución te dejas atar las manos…!

Eres débil, y cargas con las faltas y miserias de los demás…

Tú vives para todos y aceptas que nadie viva para ti…Tú los comprendes a todos, y aceptas con dulzura las incompresiones de todos.

Eres el eterno vagabundo, que hoy estás aquí y mañana allá. Hoy con negros de almas blancas y mañana con blancos de almas negras.

Tu vida será siempre la de otro Cristo. Llevarás siempre horadada las manos. Y los pies sangrando… por no dejar de obrar el bien, por no resignarte a abandonar a los débiles, a los pecadores, a los desheredados de la vida…!

¡Feliz tú, que has comprendido que las grandes obras en la vida no se logran sino con grandes sacrificios!.

¡Tu sacerdocio no es cosa de rutina, sino de hazaña, no es una empresa de burgués, sino de Apóstol!

¡Tu vida será siempre una trágica aventura, pero que vale la pena arriesgarla!. Que vale la pena arriesgarla.

Por eso, yo como tú, enamorado de Dios y de las almas, quiero para muchos y para mí esa tremenda maravillosa aventura: la de dar en todo su pureza a Dios al mundo, o mejor el mundo a Dios. Si esta fue la empresa yo quiero se sea también la nuestra ¡¡¡FIAT!!!

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La «Noche obscura» de su accidente que lo clavó 27 años a una silla de ruedas, la consagración de su dolor y la redención del mismo.

Para dar a conocer o que sucedió en Tayoltita, Durango. al Padre Salvador Rivera García OCD vamos a dejar que el mismo no los cuente, pues dejó unas páginas escritas sobre su vida por orden del Visitador General Francisco Javier Jaramilo OCD. Las escribió unos 20 años después de lo sucedido y narra las cosas con mucha sencillez, como quien ya lo había asumido. Sin embargo hay unas poesías que nos hablan del drama que vivió en ese tiempo.

El accidente
Voy a contestar una pregunta que me hacen con muchísima frecuencia: «¿Cómo fue su accidente?».

No podré olvidarlo nunca, lo tengo grabado en una cinta imborrable. Fue el Día del Maestro, el 15 de mayo de 1969. Iba a empezar a comer con la familia Paredes Bazán, cuando pasó una camioneta de carga con algunos maestros que me invitaron a ir de paseo y a comer con ellos. Yo, ni tardo ni perezoso, acepté la invitación y me fui con ellos. Bajamos unos kilómetros por el río Piaxtla, y después de unos minutos tal vez veinte, llegamos a un lugar que algunos maestros ya habían escogido para refrescarnos en ese día caluroso del mes de mayo.

Antes de comer quisimos nadar y chapotear un poco con el agua.

La temperatura en ese tiempo, en ee lugar, es de 40 y m´ås grados. Hubo unos momentos en que empezamos a «echarnos clavados» desde las rocas. No sé si fue de dos o tres metros de donde me lancé a aquel río angosto y no muy profundo, pegándome en la cabeza y seccionándome instantáneamente la médula espinal. Ya no salí del agua; no perdí el conocimiento, contuve todo lo que pude la respiración, y al verme los maestros flotando sin movimiento, me sacaron inmediatamente.

Sí, tragué agua, pero no perdí el conocimiento. Los maestros intentaron ponerme de pie, tenían la impresión de que me faltaba el aire; pero yo estaba convertido en un muñeco de trapo, desde ese momento sin movimiento en las extremidades superiores e inferiores. Se dieron cuenta de que mi caso era grave yo también lo entendí y les dije: «Me despido con un hasta nunca, por que sólo Dios sabe lo que va a pasar».

En el hospital
De ese lugar me llevaron al Hospital de Tayoltita, donde me atendió el Dr. Antonio Elizondo. Su diagnóstico fue: «Su caso es grave. El padre no va a vivir ni cinco horas».

Las señoras que se encontraron allí, se echaron a llorar y yo junto a ellas.

El Dr. Elizondo habló con un piloto que tenía un pequeño avión y conversando dieron la necesitad de sacarme de la sierra inmediatamente. Tuvieron que quitar una de las portezuelas para poder introducir la camilla en la que me transportaban y me llamaron a Durango. Se comunicaron a la Cruz Roja de esa ciudad para que una ambulancia fuera a recogerme al aeropuerto. Y así sucedió.

En Durango fue a recogerme el P. Eduardo Pizal en la avioneta pude confesarme y reconciliarme con Dios.

Dentro de la ambulancia inmediatamente me trasladaron a la clínica de traumatología del Dr. Rodarte, quien después de examinarme dio la misma opinión que el Dr. Elizondo. Mi situación era de suma gravedad. Él no podía hacer nada; pidió que me llevaran a México y que se buscara los especialistas que fueran necesarios para conocer la situación.

Dormí esa noche en el sanatorio y el día siguiente, a las seis de la mañana salimos al aeropuerto; en una avioneta de tres plazas, el capitán Valverde me transportó hasta la ciudad de México no sin antes dar casi una vuelta al Cristo del cerro del Cubilete.

Fue en el sanatorio Santa Elena, donde me atendieron varios neurólogos. Me hicieron una mimeografía y el diagnóstico del Dr. Ramos Murguía fue: «Sección medular total física e irreversible». Dicho de otra manera, que no tenía remedio; que por lo pronto me dedicara a la rehabilitación; y que ya se vería lo que se pudiera lograr.

Buscando la rehabilitación
Los PP. Carmelitas, el P. Provincial en esos días, Dionisio Victoria y su Consejo, decidieron mandarme a Estados Unidos, al Rancho de los Amigos, un importante centro de rehabilitación en ese país. Ya me estaban poniendo el pijama para ir al aeropuerto, cuando llegó el P. Eduardo Piza con el Sr. Basauri, que según él, había sido terapista en los Estados Unidos durante veinte años y prometía levantarme y ayudarme a vivir una vida normal después de un año de rehabilitación.

El P. Provincial después de escucharlo me preguntó cual era mi decisión. Yo les pedí que ellos tomaran la decisión por mí por que yo no la tenía clara en ese momento y decidieron dejarme en Durango, primero en el Dispensario de las Hermanas Carmelitas Misioneras de Santa Teresa, para que allí fuera el Sr. Basauri a hacerme los ejercicios. Después, la lesión se agravó y pasé al Hospital Civil de esa ciudad después de algunas semanas, me pasaron a la Cruz Roja, donde fui atendido por las Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón con toda caridad, delicadeza y paciencia durante dos años, de junio de 1969 a junio de 1971.

Paciente en el Instituto Mexicano de Rehabilitación.

El 28 de junio de 1971 llegué al convento de las Madres Carmelitas de Tlalpann. EL P. Provincial había pedido a la Comunidad me permitieran ocupar una de las casitas que tienen antes de la entrada al convento y que cuentan con todos los servicios.

Las Madres Carmelitas Descalzas, después de estudiar mi caso, aceptaron prestarme la casa; y allí me quedé acompañado de una religiosa enfermera de las Carmelitas Misioneras de Santa Teresa y una señorita que atendía la puerta del convento. Al día siguiente, fiesta de San Pedro y San Pablo, celebré la Misa con el P. Pedro Estrada y al día siguiente me llevaron al Instituto Mexicano de Rehabilitación, un centro que en ese tiempo era de los más importantes de América Latina. Allí estuve asistiendo casi a diario a rehabilitación durante dos años. Yo pedí a mis Superiores el favor de permitirme dejar la Cruz Roja y venir a este Centro de Rehabilitación (de Méxic o), por que deseaba conocer a otras personas enfermas o impedidas físicamente con quienes pudiera intercambiar la experiencia de esa nueva situación que estaba viviendo»

«Quien no sabe de penas
en este valle de dolores
no sabe de cosas buenas
ni ha gustado de amores
pues penas es el traje de amadores»
San Juan de la Cruz.

6. Su obra en la Frater, expresión de su misión en favor de los enfermos y personas con discapacidad.

Cuando no se podía hacer más por el P. Salvador Rivera en Durango, una vez que el señor Basauri logró sentarlo en silla de ruedas, se decidió trasladarlo a México, para ser tratado en el Instituto Mexicano de Rehabilitación. Fue hospedado y atendido bondadosamente por las MM. Carmelitas Descalzas de Tlalpan. Durante su estancia en Tlalpan, en junio de 1972, vino a México el padre jesuita Martín Gallegos, encargado para España de la «Fraternidad Cristiana de Enfermos», movimiento nacido en Francia desde 1942. Apenas llegó a México el movimiento, se comenzó a extender en las diócesis de Guadalajara, Cuernavaca, Querétaro y Durango y a partir de que el P. Salvador Rivera comenzó a trabajar en él, siguió creciendo, pero ahora con más rapidez y empuje .

En una entrevista el P. Gallegos (Excélsior, domingo 25 de mayo de 1975, sección B, pp1-2) expresaba: «Es emocionante cómo se forman los grupos de enfermos; temerosos, asustados, desafiantes…con gran rencor contra la vida misma. Y cómo van cambiando al ver la acción de los mismos en los enfermos que dan amistad y cariño, que actúan según sus posibilidades, sintiéndose responsables de los demás».

Actividades de la «Fraternidad Cristiana de Enfermos «
Enumeramos algunas de las actividades de la Fraternidad de 1988 a 1992, sólo para dar una ideal del empuje y movilidad que el P. Salvador infundió al grupo. Hemos de decir que el Padre fue Asesor Nacional y varias veces presidente de la Fraternidad de la Arquidiócesis de Guadalajara, por lo que le tocaba organizar a esos niveles a los grupos de la región; también fue el editor muchos años del boletín de la Fraternidad de Guadalajara, aunque él no fuera el presidente.

1998:
Del 17 al 19 de junio se reunió el equipo nacional en Guadalajara en la II jornada de estudio.
En agosto 7 y septiembre 2 se reunió el equipo nacional en Guasave y Culiacán para tener cursos de superación nacional.

Del 25 al 29 del mismo mes de agosto, se reunió el equipo nacional, ahora en Torreón para otro curso de superación personal con la gente de esa diócesis.
Del 29 al 31 de agosto otra reunión, ahora en Durango, para animar a los miembros de la región.

Del 10 al 17 de octubre se encuentra el equipo nacional en Córdova, Veracruz asistiendo a la Asamblea Nacional.

Del 25 al 28 de noviembre el equipo nacional organiza un retiro de adviento en la ciudad de México.

!989:
Del 26 al 20 de enero, el equipo del Área I (México – Centro América) se reúne en Tegucigalpa, Honduras para tener su asamblea.

Del 20 al 28 de febrero, el equipo nacional se reúne en Guadalajara, Jalisco para elaborar un cuadernillo intitulado «Cristo Liberador».

del 23 al 27 de marzo, el equipo nacional se reúne en Acapulco, México para recibir un curso de introducción a la Biblia.

Del 22 al 24 de abril el equipo nacional tiene en Guadalajara, Jalisco su reunión de trabajo.

Del 25 al 30 de mayo el equipo latinoamericano tiene su asamblea en Lima, Perú. Están presentes los miembros del Área I (México – Centroamérica) y Ecuador, Perú, Chile y Bolivia.

del 23 al 25 de junio se reúne el equipo nacional en Guadalajara, Jalisco para tener la III jornada regional de estudio.

Del 20 al 30 de julio, se reúne en Francia el Comité Internacional, reunión a la que asiste el P. Salvador Rivera.

Del 24 al 28 de agosto, el equipo nacional se reúne en Monterrey para tratar de contactar con gente nueva que apoye a la Fraternidad.

Del 20 al 30 de septiembre reunión del Equipo Latino del Área III que comprende Brasil, Argentina y Uruguay.

Del 26 al 30 de octubre se tiene en la ciudad de México la Asamblea Nacional.

Del 24 al 27 de noviembre se reúne en Aguascalientes el equipo nacional para dar un curso de superación a las fraternidades de San Luis, Aguascalientes y Zacatecas.

Reuniones a nivel Latinoamérica

Del 2 al 10 de agosto de 1990 se reúne en Perú el Comité Latinoamericano. Y finalmente del 20 al 30 de junio de 1992 se tiene en México la Asamblea Latinoamericana.

Hemos de decir que muchas de estas organizaciones a nivel nacional, dependían  de los ánimos y empuje del P. Salvador y además nunca dejaba de participar y llevar propuestas a las reuniones Latinoamericanas, o a nivel internacional. No podemos dejar de decir al menos una palabrea de la red que se comenzó a crear en torno a la Fraternidad, no sólo de personas que aportaban ayuda económica para los proyectos, sino también de las que daban su tiempo y servicio para atender, y servir a los «actores» cuadrapléjicos.

CESP (Centro de Espiritualidad)
Muchas veces nos encontramos en el Centro de Espiritualidad de los religiosos Carmelitas Descalzos (CESP), a las personas que ayudaban  a trasladar a ls miembros del equipo nacional o regional para hacer posible sus reuniones de planeación y de estudio, o simplemente para tener su retiro periódico que se hacía también en esa casa. Con la presencia de la Fraternidad en el CESP de Guadalajara cambió el panorama de la casa y también el movimiento de la misma.

Ahí mismo fueron apareciendo las personas que ayudarían al P. Salvador durante tantos años que vivió en esa casa: mas secretarias, otras que se presentaban para todo tipo de trabajos que hicieran falta a favor de la Fraternidad y a favor del Padre, que tantas actividades tenía en puerta. Su presencia desencadenaba una serie de procesos y todo permanecía en constante actividad y movimiento.

La alegría de acompañar

Naturalmente que con el trabajo, llegaban los cansancios, no sólo del Padre Salvador, sino de todas las personas en torno a él; sólo que a él se le notaba más pronto cada día. La reacción con su organismo eran las subidas de temperatura; las más frecuentes infecciones renales, entre otras.

Muchos males que sería innecesario enumerar, pero el trabajo seguía adelante. Muchas veces nos dimos cuenta que la mayor parte de los miembros de la Fraternidad que acudían a encontrarse con él, estaban menos lacerados que el P. Salvador, y sin embargo, él animaba a todos, como si estuviera derrochando salud y bienestar. Gracias a su presencia en ese lugar, se fueron tejiendo relaciones para conseguir trabajo, rehabilitación, matrimonios y sobre todo acompañamiento, pues muchos vivían en un rincón de sus casas y sin avistar futuro para sus vidas.

Terminamos con dos frases tomadas de una de sus cartas, cuando apenas tenía 60 días de vivir en su primera parroquia en la sierra de Durango: Tamazula.

«Sigo obsesionado por el Verbo. Sí. Esto es lo único necesario: fijar los ojos en Cristo como en éxtasis, y con Él vivir escondido en el seno del Padre, bajo el cobijo del Espíritu Santo».

«Dios no se da del todo sino a quien se le da del todo»
San Juan de la Cruz

Tomado de Semblanzas Ediciones Coleccionables